¿Por Qué se Están Vendiendo Tantos Catálogos Musicales? Explicación Actualizada

Ejemplos de catálogos musicales vendidos por grandes artistas. Articulo de Starving Artists, servicio legal de SED Law, PLLC, del abogado de musica Silvino Edward Diaz

Revisado 3 de febrero de 2026

En los últimos años hemos visto un crecimiento notable en la venta de catálogos musicales por parte de artistas, compositores y productores. Cuando hablamos de esta venta, nos referimos a la cesión total o parcial de derechos de autor, ya sea sobre composiciones, grabaciones matrices o ambos, a una tercera parte que no sea el creador original o el dueño anterior.

¿Qué es la Venta de un Catálogo Musical?

La venta de un catálogo musical puede adoptar múltiples configuraciones. Esto se debe a que, por cada canción, existen dos tipos de obras protegidas por derechos de autor: la composición y la grabación sonora. A su vez, la legislación de derechos de autor reconoce cinco derechos exclusivos para cada una de estas obras: reproducción, distribución, ejecución pública, ejecución visual y creación de obras derivadas.

¿Qué derechos se transfieren realmente?

Por esta razón, una venta de catálogo puede ser tan amplia como para incluir la totalidad de los derechos exclusivos sobre composiciones y grabaciones —es decir, todos los derechos— o tan limitada como para abarcar un solo derecho específico sobre una de las obras. Todo depende de cómo se estructure el acuerdo y de los intereses de las partes involucradas.

Aunque este tipo de transacciones existen desde hace décadas, el aumento reciente en su frecuencia responde a una combinación de factores económicos y estructurales.

El impacto de la pandemia en los ingresos creativos

El primer factor clave fue la pandemia del COVID-19. Como resultado de los confinamientos y cancelaciones de eventos, muchos artistas y compositores vieron afectadas de forma directa sus principales fuentes de ingresos, particularmente las presentaciones en vivo: conciertos, festivales, apariciones televisivas y giras.

Ante la pérdida —temporal o prolongada— de estos ingresos, muchos titulares de derechos comenzaron a explorar formas alternativas de monetizar su música, siendo una de ellas la venta de derechos sobre sus obras a terceros.

¿Quiénes Están Comprando estos Catálogos?

El segundo fenómeno relevante tiene que ver con los compradores. ¿Quiénes son y por qué están interesados en estos activos?

Durante la pandemia, los mercados financieros recibieron una inyección considerable de liquidez, producto de programas gubernamentales como el Paycheck Protection Program (PPP) y el Economic Injury Disaster Loan (EIDL) administrados por la Small Business Administration (SBA), así como pagos directos a ciudadanos, incentivos fiscales y otras medidas de estímulo.

Esta liquidez, combinada con tasas de interés relativamente bajas en instrumentos tradicionales como bonos, llevó a muchos inversionistas —fondos, venture capital y hedge funds— a buscar alternativas con mayor potencial de rendimiento. Entre ellas: criptomonedas, NFTs, acciones de crecimiento y, cada vez más, catálogos musicales.

Posterior a la pandemia, el mercado de valores internacional se ha visto sumamente envuelto en la compra de catálogos, liderando por los fondos de inversión más grandes del mundo, como BlackRock, KKR, Vanguard y otros. Actualmente, el mercado de venta de catálogos musicales es un mercado de miles de millones de dólares anuales, el cual involucra a fondos de inversión, bancos, compañías discográficas, fondos soberanos y otros.

¿Por qué los catálogos musicales son atractivos como inversión?

La lógica detrás de esta tendencia es bastante directa. Un catálogo musical —por ejemplo, uno compuesto por derechos editoriales— incluye un número determinado de obras que se explotan comercialmente mediante diversas licencias.

Estas licencias generan ingresos a través de:

  • sociedades de gestión colectiva por ejecución pública (restaurantes, centros comerciales, cines, radio, etc.);

  • licencias de sincronización para cine, televisión, publicidad y otros medios audiovisuales;

  • plataformas digitales y otros usos autorizados.

Como resultado, el catálogo produce ingresos anuales recurrentes.

El catálogo como activo generador de rendimiento

Desde esta perspectiva, un catálogo musical funciona como un activo que genera rendimiento periódico, de forma similar a una propiedad inmobiliaria en alquiler. A partir de ese rendimiento histórico, es posible proyectar ingresos futuros y evaluar el desempeño del activo a lo largo del tiempo.

Con base en estas proyecciones se determina un precio global actual para la venta del catálogo. Uno de los métodos más utilizados para este cálculo es el Valor Presente Neto de Flujos de Caja Futuros (Net Present Value of Future Cash Flows), cuyo objetivo es traer al presente el valor de ingresos que se espera recibir en el futuro.

La fórmula general es la siguiente:

Valor Presente Neto = (Flujo de Caja / (1 + Tasa de Descuento)ⁿ) – Inversión Inicial

Este análisis suele apoyarse en auditorías de ingresos históricos para asegurar proyecciones realistas.

Por qué suelen venderse catálogos “maduros”

Un aspecto importante es que estas ventas suelen involucrar catálogos musicales maduros, es decir, repertorios con años —o décadas— de trayectoria e ingresos comprobables. Ejemplos comunes incluyen artistas como David Bowie, Bruce Springsteen o Whitney Houston.

La razón es simple: cuando un activo ya ha demostrado rendimiento histórico medible, resulta mucho más sencillo proyectar su desempeño futuro y, en consecuencia, asignarle un valor de mercado. En contraste, proyectos emergentes carecen de ese historial, lo que dificulta estimar ingresos futuros con precisión. Por ello, es menos común ver ventas de catálogos de artistas en etapas tempranas de sus carreras.

Ejemplos Notables de Ventas de Catálogos Musicales

Algunos casos públicos que ilustran esta tendencia incluyen:

  • Justin Timberlake — venta de su catálogo completo por aproximadamente $100 millones a Hipgnosis Song Trust.

  • Bruce Springsteen — venta de cientos de canciones y álbumes de estudio y en vivo a Sony por cerca de $500 millones.

  • Bob Dylan — venta de su catálogo editorial a Universal Music Publishing por $300–400 millones, y de sus masters a Sony por alrededor de $200 millones.

  • Sting — venta de su catálogo editorial a Universal Music Publishing por aproximadamente $300 millones.

  • Luis Fonsi — venta de su catálogo editorial a HarbourView Equity Partners por alrededor de $100 millones.

  • David Bowie — venta de su catálogo editorial a Warner-Chappell por cerca de $250 millones.

Conclusión


La venta de catálogos musicales responde a una convergencia de factores económicos, financieros y estructurales. Para algunos artistas, representa liquidez inmediata; para inversionistas, una fuente de ingresos relativamente predecible. Como toda transacción de activos creativos, su éxito depende de una comprensión clara de derechos, valoración y contexto de mercado.

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Este artículo se provee únicamente con fines informativos y no constituye asesoramiento legal, consejo, ni representación legal.

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